Historia de Fago

En la parte occidental del Pirineo aragonés se halla el Valle de Ansó, cuyo asentamiento y colonización data del siglo IX. Junto con los vecinos Valles de Hecho y Canfranc fue Cuna del Reino de Aragón. En la Edad Media cinco eran los núcleos de población que constituían el Valle: Ansó, Fago, Ornat, Arahuás y Çenar. Hoy perviven los dos primeros: La Villa de Ansó y el Lugar de Fago. Acontecimiento histórico de singular importancia es el Privilegio que el Rey Jaime I otorgó al Valle de Ansó en 1272, declarando a sus vecinos exentos de toda carga impositiva y entregándoles la plena posesión de los montes que van desde la Mesa de los Tres Reyes hasta Candanchú. Este documento fue posteriormente confirmado por los sucesores de aquel monarca hasta la llegada de los Borbones.

En 1375, seis hombres buenos del Valle de Ansó dictaron la sentencia del Tributo de las Tres Vacas, con la que se consiguió dar fin a los sangrientos conflictos entre los habitantes de los Valles de Roncal y Baretous por la utilización de agua y pastos. En el siglo XVII la Inquisición inicia un Estatuto criminal por la supuesta existencia de brujas en el Valle de Ansó. Cinco mujeres del Lugar de Fago fueron acusadas de brujería y condenadas por ello.

Los dos pueblos del Valle, Ansó y Fago, formaban un solo ayuntamiento. Para ser candidato al concejo, además de postularse, se debía reunir las siguientes características: ser varón, cristiano, saber leer y escribir, tener más de veinticinco años, ser natural del Valle, vecino residente y tener un patrimonio. La elección de los representantes se realizaba a suerte por el método de insaculación.

En 1834 Fago consigue materializar una vieja aspiración y se constituye como Ayuntamiento independiente, iniciándose un periodo conflictivo por el reparto de las tierras del Valle hasta que, en 1882 por orden del Ministerio de la Gobernación, se acordó repartir los aprovechamientos forestales en 4/5 partes para Ansó y 1/5 parte para Fago. En el censo realizado en 1488 Fago contaba con 29 fuegos lo que equivaldría a unos 180 habitantes. En el siglo XIX se produjo un importante aumento demográfico. Las causas fueron, en buena parte, motivadas por la mejora de la alimentación con llegada de la patata al Pirineo y también porque el contrabando se había convertido en un negocio muy rentable aunque, cada vez, más peligroso. En 1860 Fago tenía 72 casas y 707 habitantes.

Como tantos otros pueblos pirenaicos, Fago ha sufrido en el siglo XX un feroz proceso de despoblación. Hoy cuenta con 25 habitantes censados pero, últimamente, algo ha cambiado y los niños vuelven a correr por las calles de este viejo pueblo pirenaico con nombre de árbol, lo que significa que la historia continúa.

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